“Nunca me bajé del auto a pelear, me pegaron y quedé inconsciente

Foto: El DIARIO

Dijo que en dos momentos fue agredido por dos hombres que venían en el otro auto, que tuvo un toque con el suyo.

El agente penitenciario José Luis Ledesma Garay dijo que su versión de lo que ocurrió el miércoles 13 en la avenida José Santos Ortiz aún no se ha conocido, y quiso brindarla en primera persona. Contó que ese día, en la ruta 3, más precisamente a la altura de la maderera Gentile, tocó a un vehículo y que dos hombres que iban en ese rodado directamente se bajaron y lo golpearon, por lo que él, para salvaguardarse, se fue del lugar con la intención de dar conocimiento a la Policía y darle solución al problema, un accidente vial que podía resolverse de forma sencilla, con la intervención del seguro. Dijo que fue perseguido y nuevamente agredido por estas personas en la avenida Santos Ortiz. “Nunca, en ninguno de los dos momentos, descendí del auto prepotente, a pelear, como se dijo. No hubo una gresca. Ni siquiera me bajé, estuve siempre sentado en el vehículo y no pude defenderme. Me golpearon a través de la ventanilla y quedé inconsciente”, aseguró Ledesma Garay.

Este sábado, en diálogo con El Diario, el agente dijo que el día anterior, es decir el viernes 15, estuvo en condiciones de hacer la denuncia en la Comisaría 3ª, que lleva adelante la investigación. “Hubo lesiones y daños. Mi vehículo quedó con más daños que el otro”, aseguró.

Dijo que por el espejo retrovisor vio que bajaron dos hombres, el conductor —la Policía lo identificó como Luis Gabriel Montaña— y otro hombre que lo acompañaba. “Vi la mano, cerré los ojos y traté de cubrirme. El auto estaba medio en marcha, entonces, como pude, salí a resguardar mi integridad física”, indicó.

Según explicó el penitenciario, salió con la intención de buscar alguna comisaría, para protegerse y tratar de solucionar el tema del toque, que no dejó un daño severo en el Corsa. En ese momento notó que atrás de él venía el Corsa. Dijo que su auto empezó a fallar, ya que se estaba quedando sin nafta.

Siguió por la ruta 3 hacia el norte y giró después a la izquierda hacia la ruta 19, por la costanera del río. “Traté de parar en la (seccional) 23ª, pero los tenía muy encima —explicó—. Tomé por Lafinur y Santos Ortiz. Trataba de ir a la Comisaría 4ª, pero el auto me fallaba. Me cruzaron el vehículo, se bajaron y me empezaron a pegar hasta que perdí el conocimiento y quedé ahí”, narró.

Más allá de que encuadra lo ocurrido en una agresión —dice que no hubo pelea, ya que él no respondió—, refirió que hay una circunstancia que le impide hacer uso de sus manos para eventualmente defenderse de un golpe. El año pasado fue operado en dos oportunidades (la última vez en septiembre) por un accidente que tuvo en el trabajo. Tiene siete tornillos y una placa de titanio en la mano izquierda. Y mostró las placas radiográficas y las cicatrices de la intervención quirúrgica, aún visibles. “Si me hubiera defendido, esa mano no serviría más. Y fíjese que no tengo ni una marca, en ninguna de las manos”, dijo.

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